Chocolaaaaaate


Pedro Gómez-Romero

Los amantes del chocolate estamos de enhorabuena. Acaba de aparecer en la revista Nature una publicación que a buen seguro hará nuestras delicias.

Se trata nada menos de los resultados de un estudio científico cuyo título ya es sugerente: “Plasma antioxidants from chocolate” y que concluye lo siguiente (cito en inglés para no dejarme ni una coma):

Dark chocolate may offer its consumers health benefits the milk variety cannot match

O sea, que, no sólo el chocolate resulta que tiene antioxidantes que protegen nuestra salud, sino que además el chocolate negro es mejor para la salud que el chocolate con leche. ¡Lo sabía!, ¡lo sabía!...

Por fin. Los adictos al chocolate podremos finalmente paladear el alimento de los dioses sin sufrir ese molesto complejo de culpabilidad. Por fin podremos atiborrarnos de chocolate...
 

¿O no?
 

Querido lector, le pido perdón por haberle arrastrado hasta aquí con un gancho tan apetecible. Pero es que mi artículo no va del chocolate, ni siquiera de sus posibles efectos salutíferos, por más que todo lo escrito en estas líneas sea cierto, desde la publicación del artículo en Nature hasta mi declarado amor por el preparado teobrómico.

No. Mi artículo va de ciencia y sociedad. De cómo los resultados científicos se proyectan en los medios de comunicación, de cómo el público los recibe e interpreta y de cómo acaba reaccionando frente a ellos. Mi artículo incluye el chocolate como aperitivo, pero querría llegar a pensar en voz alta porqué el aceite de oliva fue tan malo y es tan bueno, o las sardinas pasaron de comida de segunda a bocado recomendado. ¿Sabremos algún día si son las grasas polisaturadas (¿o era poliinsaturadas?) mejores o peores que las otras?  Esos “cambios de opinión de la Ciencia” que a todos nos han llamado la atención alguna vez merecen una miajilla de reflexión, creo yo.
 

En fin; si le apetece seguir indagando en este lío, que lo es, de la investigación científica acerca de procesos complejos (como la alimentación) en sistemas complejos (como nuestros cuerpos),  le invito a seguir leyendo el siguiente tramo ¿De verdad el chocolate es tan bueno? En caso contrario, le dejo con mi consejo personal: disfrute y paladee su onza de chocolate... pero no se atiborre del nuevo miembro del club de antioxidantes.

 

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