Science, Technology and Society. Radiowaves, satellite, communication Ciencia, tecnología y sociedad
Ciencia para todos
Historias de Ciencia
 para gente curiosa.                                            por   Pedro Gómez Romero  
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QWERTY
  • Nuestra evolución tecnológica en tus manos 
  • ¿Quien controla nuestra evolución tecnológica?. A primera vista podríamos pensar que vivimos en una sociedad cuya tecnología evoluciona de forma racional, puesto que racionales somos los seres que la formamos. Todo en un coche por ejemplo parece estar en su sitio y hecho a la medida de los humanos. También el diseño ergonómico de nuestras casas y ciudades. Y, a diferencia de la evolución biológica, que tiene por fuerza que basarse en las especies preexistentes, nuestra evolución como grupo social puede dar marcha atrás o cambiar en una dirección predeterminada. Por ejemplo, las calles de una ciudad, aunque con esfuerzo, se pueden rediseñar para llegar a una red urbanística mejorada. Y, por supuesto, si un diseño industrial es defectuoso o simplemente mejorable, las todopoderosas leyes del mercado se encargarán de corregirlo u optimizarlo.
    ¿ O no?
    Es muy cierto que la evolución cultural y tecnológica descansa sobre bases diferentes de la evolución biológica, al igual que esta difiere a su vez de la evolución química (véase metaevolución). Pero también es cierto que nuestra evolución social comparte ciertos rasgos con la biológica. También en la evolución tecnológica el balance entre azar y necesidad juega un papel importante.

    Si analizamos con cierto detalle algunos ejemplos de evolución tecnológica podríamos llevarnos alguna sorpresa. Hay objetos que quizá por cotidianos nos pueden parecer de lo más normal pero que frente a un análisis en profundidad nos plantean interesantes dudas.
    Por ejemplo, ¿quién, y cómo llegó a diseñar la configuración del teclado que tienes frente a ti en el ordenador?. ¿Es el orden de las letras un diseño óptimo?.
    Obviamente los teclados de nuestros ordenadores han evolucionado directamente a partir de los de sus ancestros, las máquinas de escribir. Pero, ¿qué mecanismo de evolución tecnológica o social acabó dando lugar a la disposición de teclas (¿quizá óptima?) que hoy se nos presenta casi universalmente?.

     Cualquiera que haya tenido que sufrir los ejercicios de las clases de mecanografía puede intuir que la estructura del teclado no es la óptima. Un análisis objetivo lo confirma. Con excepción de la A, las vocales se encuentran en la fila superior, lejos de la zona principal o de descanso de la segunda fila de teclas. Y la propia A se encuentra en el extremo de la segunda fila y se debe golpear con el dedo más débil, el meñique izquierdo. En los modernos teclados éste puede ser un problema menor, pero en los teclados antiguos, incluyendo los primeros diseños, con duras palancas mecánicas, esta particularidad era sin duda un tormento.
     Por otra parte, existieron desde el principio de la historia de las máquinas de escribir otros diseños, como por ejemplo el teclado simplificado Dvorak (DSK) introducido en 1932. Este diseño se puede considerar objetivamente superior, ya que desde su introducción todos los récords de mecanografía rápida los consiguieron mecanógrafos DSK, no QWERTY. ¿Cómo surgió QWERTY pues y por qué ha sobrevivido frente a competidores superiores?.

     El origen de QWERTY es evolución histórica en estado puro. Los que conocieron o usaron las antiguas máquinas de escribir mecánicas recordarán sin duda sus defectos. Uno de los más típicos, el enredo de dos o más varillas de tipos, se debía precisamente a un tecleo excesivamente rápido. En aquellos tiempos, en las etapas iniciales de desarrollo de las máquinas de escribir, máxima velocidad no habría sido sinónimo de máxima eficacia. El teclado QWERTY aparece así como una modificación con una serie alfabética convencional en la fila principal (la segunda) en la que algunas de las principales letras (las vocales) se han desplazado a zonas periféricas (Nótese que la secuencia DFGHJKL de la segunda fila es un fragmento importante del alfabeto con las vocales E e I eliminadas). Por otra parte, el prototipo de QWERTY, una máquina inventada por C.L. Sholes en 1860 no arrollaba el papel de forma que fuese visible al escribir, sino que las teclas golpeaban el papel, sujeto por un carro plano, en la parte inferior, de forma que el resultado de la escritura no era inmediatamente visible. Con ese diseño era posible seguir tecleando después de un primer atasco de tipos sin advertirlo y obtener finalmente un texto con una letra repetida a partir del momento del atasco. QWERTY se originó por tanto como un diseño de compromiso entre rapidez y eficacia, un compromiso alcanzado con innumerables pruebas, ensayo y error con el prototipo inicial. Un método un tanto chapucero.

     Pero si tan mala es, como se explica que la disposición de las letras QWERTY sobreviviera a la introducción del rodillo y la impresión frontal, frente a otras configuraciones más racionales para uso con máquinas menos proclives a atascos?.
     De nuevo la historia de la supervivencia de QWERTY es un buen ejemplo de los azarosos caminos que sigue a veces nuestra tecnología, combinaciones de sucesos y circunstancias fortuitos que marcan a menudo el resultado final.
    En primer lugar, Sholes y su máquina QWERTY encontraron el apoyo de Remington (un famoso fabricante de armas), que decidió comercializarla, pero en aquellos primeros tiempos de evolución inicial el apoyo de un potente industrial no parece suficiente para imponerse a una cierta variedad de alternativas competidoras, posiblemente superiores. Pero QWERTY también encontró apoyo entre usuarios clave. En 1882 una tal miss Longley, fundadora del Instituto de Taquigrafía y mecanografía de Cincinnati, vio clara su oportunidad de negocio y desarrollo y empezó a enseñar el tecleo a ocho dedos que los profesionales utilizan hoy en día. Miss Longley eligió máquinas QWERTY para sus clases, como también eran QWERTY , lógicamente, las máquinas que se usaban en las escuelas de mecanografía que con un claro interés corporativo Remington empezaba a establecer por aquel entonces. La maquinaria QWERTY estaba en marcha, pero este buen comienzo podía haberse estrellado perfectamente contra la competencia de un mejor diseño en los duros años del afianzamiento del patrón mecanográfico. Posiblemente, el impulso definitivo le llegó a QWERTY de una ayuda inesperada, gracias a un acontecimiento crucial que tuvo lugar en 1888. Miss Longley fue desafiada a probar la superioridad de su método de ocho dedos sobre teclado QWERTY por Louis Taub, otro profesor de mecanografía, también de Cincinnati, que trabajaba con cuatro dedos sobre un teclado no-QWERTY aunque probablemente también sub-óptimo (con seis filas y sin tecla de mayúsculas). La competición, ampliamente divulgada por la prensa, se iba a convertir en una especie de juicio público. Expresamente para esa competición, miss Langley contrató los servicios de Frank E. McGurrin, un mecanógrafo QWERTY con su propia e innovadora aproximación al tema de la mecanografía. McGurrin había memorizado el teclado QWERTY y escribía por tanto como los mecanógrafos de hoy dia, "al tacto", a diferencia de sus competidores. Gracias a esta característica y no tanto debido al diseño de las máquinas, McGurrin arrasó a Taub en la famosa competición. El público en general y los profesores de mecanografía en particular tomaron nota de la aparente superioridad de QWERTY. Poco pudo importar que nunca se llevaran a cabo competiciones cotejadas con mecanógrafos en igualdad de condiciones, con igual número de filas, o de dedos, para determinar verdaderamente la importancia del diseño de los teclados en la eficacia de las máquinas. QWERTY ya había recibido su impulso imparable y se imponía con el principio de siglo. En algún momento los fabricantes rivales comprendieron que les iba costar menos esfuerzo reconvertir sus máquinas que los hábitos de la gente y se convirtieron a QWERTY o se extinguieron. 

    Si el primer mecanógrafo que decidió memorizar un teclado no hubiera elegido por azar un diseño QWERTY o si Sholes no hubiera conseguido el apoyo de Remington, o si miss Longley no se hubiera mostrado tan volcada en mostrar la supremacía de sus métodos de enseñanza de la mecanografía. O si otras mil cosas absolutamente verosímiles hubieran sucedido, entonces el teclado que tienes frente a ti podría no responder al nombre de QWERTY. Quizá se hubiera llamado DHIATENSOR.

    Epílogo.
    Se podrían rastrear muchos episodios a lo largo de la historia de casos similares a éste. Entre los más recientes podríamos recordar las competencias entre los sistemas de vídeo VHS y beta, hoy ya obsoleto, o el antagonismo entre Mac y PC en la batalla todavía activa por el estándar del ordenador personal. Finalmente, la proliferación de nuevos estándares en el mundo de la informática y de Internet, que intentan imponerse por la fuerza de la costumbre de los usuarios que los bajan "gratis" de la red, podría ser un ejemplo de lo más cercano. Así que, cuidado, el síndrome QWERTY puede que se esté gestando de nuevo en nuestras manos, ahora mismo, con nuestra involuntaria colaboración.

    -------FIN-------

    Un relato más extenso de este fascinante episodio de historia de la tecnología se puede encontrar en el libro de S.J Gould "Brontosaurus y la nalga del ministro" (Editorial Grijalbo, Crítica 1993, pp. 54-69) y, originalmente en el artículo de Paul A. David "Understanding the Economics of QWERTY: The Necessity of History" (Economic History and the Modern Economist, W.N. Parker (Ed.) Basil Blackwell, New York, 1986, pp. 30-49)
    http://cei.umkc.edu/Institutional/Readings/David/qwerty.htm

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      Preguntas y comentarios a cienciateca@mail.com |  Última modificación: 7 feb 2002
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