Fauna Amenazada



CosmoCaixa,  el  Museo  de  la  Ciencia  de  la  Fundación  "la Caixa" en Alcobendas,  acoge  a  partir  de mañana, 2 de julio, la exposición Fauna Amenazada,  un  recorrido  por  la  evolución de más de 50 especies de la Península  Ibérica  en  peligro  de extinción, entre las que figuran, por ejemplo,  el buitre negro, el lince ibérico, el visón europeo, la tortuga boba,  la  lagartija  cenicienta,  el  urogallo,  la  perdiz  de mar o el alimoche.


Buitre negro

Según  el informe de la organización medioambiental Worldwatch Institute,  la  situación  del  mundo  2002,  en  la  última  década  ha  comenzado a  registrarse  la  primera  extinción  masiva  de  especies motivada por la  acción  del hombre. Hoy en día se estima que son más de 2000 las especies  en peligro de extinción y España, advierte el estudio, es el país europeo con mayor número de especies amenazadas. No en vano, la Península Ibérica  alberga  en  su  conjunto  más  de 100.000 especies y reúne el 54% de los habitats catalogados como de interés especial por la Unión Europea.

  La  exposición  Fauna  amenazada está concebida como un recorrido por una serie  de  ámbitos  modulares  que  vertebran,  con  una escenografía muy atractiva (reproducciones de animales, recreaciones de hábitats y módulos interactivos),  el  discurso  de  la  exposición.  La  muestra informa al espectador  sobre las cinco grandes extinciones del pasado de la Tierra y le  sitúa  como  testigo de una hipotética sexta extinción en la que sólo sobreviven algunas especies.

  ¿Caminamos hacia una sexta extinción?

  Intensos   períodos   de  cambios  climáticos,  vulcanismo,  impactos  de meteoritos  u  oscilaciones  del  nivel de los océanos han producido a lo largo  de  la  historia  del  planeta,  al  menos  en cinco ocasiones, la desaparición  masiva de una gran parte de especies animales. Actualmente, y por primera vez en la historia de la vida sobre la Tierra, la acción de una  especie  sobre el medio puede llegar a provocar un nuevo capítulo de extinciones  a  gran  escala. Con una antigüedad de 40.000 años, este ser -el hombre- ha potenciado en los últimos siglos su capacidad de colonizar y  explotar  el  medio  ambiente  de forma devastadora. Se calcula que de continuar este ritmo de extinciones podría provocar la desaparición de la mitad de las especies animales contemporáneos al hombre del siglo XXI.

  Un espacio vital cada vez más reducido

  El  agua  que  beben,  los  alimentos  que  comen, la madriguera donde se cobijan,  el  aire  que respiran... Todo lo que necesitan para vivir, los animales  lo  obtienen  de  su  entorno más inmediato. Es por ello que la alteración  de  las  características naturales de un hábitat, así como la reducción de su extensión, repercuten directamente sobre las especies que allí  viven.  En  España,  el  impacto  de la superpoblación en las zonas costeras ha erradicado prácticamente los hábitats ancestralmente ocupados por la foca monje, el águila pescadora o el ostrero.

  Las  zonas  húmedas  (deltas,  albuferas, marismas, lagos...), uno de los hábitats  más  amenazados del planeta, han sufrido en España una drástica reducción  en  los  últimos  cincuenta  años;  en  gran  medida  por  ser consideradas  áreas  insalubres y de escaso provecho para el hombre. Este hecho  ha  puesto en peligro la supervivencia de muchos de sus moradores. Lo  mismo ha ocurrido con las especies propias de otros ecosistemas, como pueden  ser  las zonas esteparias, los bosques autóctonos y los ambientes de alta montaña.

  Cuando los tiempos cambian...

  Las  líneas  eléctricas  son  una  auténtica  trampa para muchas aves que mueren  por el impacto con los cables del tendido o electrocutadas en las torres  que  los soportan. También las carreteras y pistas forestales son las  causantes  de  la  muerte por atropello  de muchas especies así como barreras  insalvables  para  otras muchas como en el caso de los anfibios que  no  pueden  atravesarlas.  Igualmente  lesivas, en algunos aspectos, resultan las presas y las canalizaciones fluviales.

  Algunos  animales,  entre  los  que  se  cuentan  roedores,  murciélagos, salamanquesas  y  aves  se  han  adaptado  a lo largo de los siglos a los ambientes   humanizados;   hasta   el  punto  de  establecer  una  íntima dependencia. Así, recientemente se han podido ver afectados, por ejemplo, a  causa de los cambios en las construcciones tradicionales hechas por el hombre  (tejados,  aleros,  buhardillas, corrales y campanarios). También las transformaciones de las técnicas agrícolas, ganaderas y pesqueras han desequilibrado  el ciclo vital de muchas especies que dependían de ellas. Por  último,  un sector económico emergente, como el turismo, ha inducido serios problemas en múltiples ecosistemas españoles; muy especialmente en los frágiles marcos insulares.

  La contaminación y el fuego: dos enemigos devastadores

  Humos,   aguas,   pesticidas,  residuos  industriales,  metales  pesados, plásticos,  gases  tóxicos...  la  inagotable  capacidad  del hombre para generar,  a  partir  de  su  actividad,   todo tipo de residuos físicos y químicos  se  han ido desarrollando de un modo implacable con el paso del tiempo. Aspectos como el efecto invernadero, la disminución de la capa de ozono   o  las  lluvias  ácidas  superan  el  concepto  localista  de  la contaminación que se tenía hace unas décadas.

  A  pesar  de  que  el  fuego nunca fue un elemento totalmente ajeno a los ecosistemas mediterráneos, que por sus características son susceptibles a los  incendios, que se han estimado en unos 10-20 por millón de hectáreas y  año,  en los últimos años se han disparado de una forma espectacular a causa  del progresivo abandono de la masa forestal y la acción del hombre involuntaria o intencionada.

  Los recién llegados

  En  los  últimos años la introducción de especies animales exóticas a los ecosistemas  españoles  ha  adquirido  una  gran  importancia. Uno de los problemas  que  supone  la  introducción de formas ajenas a un ecosistema local  es la posibilidad de que estos animales introducidos se encuentren con  especies  autóctonas,  genéticamente  afines,  con  las  que  puedan hibridar.  Ello  puede  ocasionar  la desaparición material de la especie como  tal  o,  en  el  mejor  de los casos, aspectos lesivos como: perder inmunidad  ante determinadas enfermedades, no-adaptación a las fuentes de alimentación  disponibles  o  dificultad de respuesta a la presión de los depredadores locales. Claros ejemplos de ello podrían ser la malvasía, un curioso  pato  seriamente  amenazado  por este problema en los años 90, o algunas  especies  cinegéticas  más  comunes  (perdices,  conejo, jabalí, etc.),  de  las  que  se  realizan  repoblaciones  con animales de dudosa procedencia.  También  es  frecuente el caso de especies introducidas que proliferan  muy  rápidamente y que pueden acabar por desplazar a la fauna autóctona,  como  es  el caso del cangrejo de río ibérico, hoy seriamente amenazado  a  causa  de  una  infección  por  un hongo que transmiten los cangrejos americanos que se están expandiendo irrefrenablemente por todas las cuencas españolas.
 
 

              Fauna Amenazada: Del 2 de julio al 31 de agosto
        CosmoCaixa. Pintor Velázquez s/n. 28100 Alcobendas. Madrid
          Horario de apertura: Martes a domingo de 10 a 20 horas.
                      Tfno. Información: 91 484 52 00
 

Para ampliar esta información:
Jesús N. Arroyo. CosmoCaixa. 91 484 52 73 / 629 79 12 96
Mail: jnarroyo.fundacio@lacaixa.es