Simetría…¿Para qué?
- 16 de marzo de 2026
A pesar de nuestro amor por ella, la naturaleza no se caracteriza precisamente por planear sus diseños con antelación. La evolución funciona con lo que hay y su estilo creativo se ha equiparado con el de un fontanero en contraposición al de un ingeniero. Así las cosas cabría preguntarse si nuestra simetría anatómica, heredada de peces arcaicos representa algún tipo de ventaja evolutiva.
Las ventajas evolutivas de ser un pez simétrico son evidentes. Un pez con aletas en un solo costado nadaría en círculos ( J ), la simetría dota a los peces de una forma aerodinámica, adecuada para rápidos desplazamientos en el agua, y si alguna vez existieron peces con ojos en uno sólo de sus laterales debieron de ser presa fácil para cualquier depredador que se les acercase por su lado ciego.
Y sin embargo hay una excepción a esta regla. Los lenguados y otros peces de arena (pleuronectiformes), que tienen los dos ojos en un mismo lado, el lado de arriba, claro. ¿Vivirán en el fondo a causa de sus ojos o tendrán los ojos así por vivir en los fondos arenosos?. El estudio del desarrollo de los «pezqueñines» nos da una pista inesperada. Los alevines recién nacidos, todavía transparentes, tienen simetría bilateral, pero enseguida desarrollan su característica forma plana y uno de los ojos ¡migra al otro lado del cuerpo!.
Y ya evolucionados hasta nuestra erguida posición bípeda, ¿qué nos aporta la simetría?. Aunque nuestro diseño no es especialmente aerodinámico, mantener una anatomía simétrica nos ayuda en nuestra particular lucha contra la gravedad, para mantener el equilibrio sin renunciar a nuestra movilidad.
Y, como no, nuestro gusto por lo simétrico se plasma en el mundo que imaginamos o diseñamos a nuestra medida, desde el arco de medio punto a las lentes, pasando por estadios de fútbol autopistas o edificos.


























